El Miedo: catalizador silencioso


“El miedo cultiva miedo” Byron Janis

Dentro de cada uno de nosotros, queramos ser conscientes de ello o no, habitan una serie de temores que influencian de una manera silenciosa pero contundente nuestra manera de actuar y de pensar. El miedo al fracaso, a la crítica o a la muerte – por mencionar sólo algunos – viven en nosotros de forma inconsciente. Estos miedos, nos guste admitirlo o no, afectan nuestra actitud y nuestra modo de conducirnos. Si tememos al fracaso, es posible que nos mostremos reacios y cautos hacia la aventura y búsqueda de nuevas experiencias. Si tememos a la crítica, es posible que nos comportemos cómo la mayoría de la gente esperaría que lo hiciéramos y observemos los cánones, paradigmas e ideologías socialmente aceptados. Y si tememos a la muerte, posiblemente abracemos ideologías para que nos ayuden a cargar el peso artificial de nuestra propia incertidumbre.

Desde una postura de análisis crítico y objetivo, podemos tender a pensar que alguien estaría muy poco dispuesto a hacer algo en contra de su propia voluntad. Sin embargo, esta situación cambia por completo si el individuo recibe presión del medio ambiente en el que se desenvuelve.

El miedo en lugar de hacernos avanzar,  atenaza y limita nuestra capacidad de reacción. El temor inducido torna dócil y manipulable a la sociedad. Cada época ha impreso de manera efectiva miedos en la conciencia colectiva de la gente. El temor infundido cumple un propósito: sumisión y alineación.

¿Cómo podemos deshacernos de esta emoción tan negativa?

Dentro de la mayoría de nuestras motivaciones existe de manera inconsciente algún tipo de temor que moldea o afecta nuestros actos. La única manera de afrontarlo eficazmente es reconocerlo y ser consciente de el. Tenemos que reconocer que el temor nos hace vulnerables y que paraliza nuestra capacidad de análisis objetivo. El temor no provoca el entendimiento. Sin embargo, es imprescindible entender que el miedo tiene su origen en la mente y éste es muchas veces imaginario.

Hay que estar atento a las diversas formas que el miedo puede tomar. Puede por ejemplo, querer atraparnos en forma de sentimiento de culpa o de ansiedad hacia la incertidumbre. Es indispensable que logremos identificar cuando nuestra mente se encuentra en una etapa de confusión y caos que la está guiando ineludiblemente a un estado de petrificación.  <<Anclar>> la mente y evitar que esta divague es la mejor solución que puedes aplicar. Tu mejor aliado hacia el entendimiento: la respiración consciente.

Fotografía: stock.xchng www.http://www.sxc.hu/

Publicado el julio 25, 2012 en Miedo y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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