La psicosis Zombi


foto zombi¿Y si en esta ocasión les hablara acerca de la innegable presencia de los zombis? Posiblemente me tirarían de a loco o de fantasioso por decir lo menos. Pero no me refiero a esos entes desfigurados come-hombres de las películas que vagan por el mundo esparciendo la peste a mordidas, ni tampoco me refiero a aquellas personas de actitud indiferente y ensimismada que parecen andar sin rumbo mientras desbordan desinterés. En realidad, me refiero a algo mucho más profundo y silencioso que está siendo inoculado en nuestras venas y que pudiese ser más dañino inclusive que cualquier peste zombi descrita por la ciencia ficción. Estoy hablando de una pandemia que enferma a la sociedad actual y la vuelve contra sí misma, tal y como los zombis. Un padecimiento cuyo síntoma es la sinrazón que instila miedo y desconfianza entre hermanos, amigos, esposos o naciones. Esa enfermedad silenciosa que nos aqueja es la que llamo la “psicosis zombi.”

Para poder describir el síntoma, imaginemos por un instante un mundo en donde los zombis han tomado el control. Un escenario semejante, se podría quizá tomar de alguna serie de TV que trate sobre el tema. Supongamos que nos encontramos en una situación parecida a la de los personajes de dichas series y que estamos expuestos constantemente al inminente peligro de un ataque zombi. Bajo esas circunstancias, es innegable que sería fácil que sintiésemos miedo y ansiedad con solo pensar en la posibilidad de que en cualquier momento uno pudiera ser devorado por esos “caminantes.” Para lograr sobrevivir en un escenario tan devastador, al igual que los personajes, tendríamos que aprender a vivir en un estado de alerta constante en donde la desconfianza casi psicótica hacia todo y todos jugaría un papel fundamental. Ahora bien, lejos de la ficción, los invito a analizar las relaciones entre los individuos de la sociedad actual. El temor se está convirtiendo en una pieza cotidiana que nos motiva a desconfiar del prójimo por casi cualquier causa, ya sea su raza, credo, afiliación política, opinión, aspecto, vecindario o nacionalidad por mencionar algunas. Por absurdo que parezca, este temor hacia lo que no podemos o más bien no queremos entender, no solo es auto-impuesto sino que además está creciendo de manera desproporcionada y a pesar de que no hay zombis allá afuera comenzamos a actuar tal y como si los hubiera.

Nuestro nivel de análisis tan superficial y la notable haraganería intelectual que nos invade están convirtiéndonos en entes crédulos, manipulables, temerosos e impresionables y somos presas fáciles de las palabrerías y opiniones irresponsables de unos cuantos que sin fundamento, nos presentan escenarios artificiales para convencernos de la necesidad de arremeter contra prácticamente cualquiera solo porque nos parece lo adecuado para establecer ideales o defender nuestra seguridad artificial. Desafortunadamente, nos estamos perdiendo en el miedo y estamos dejando a un lado nuestra capacidad de confianza, de entendimiento y de empatía hacia el dolor ajeno. Peligrosamente, esta actitud desconfiada y temerosa está empezando a formar parte inherente de nosotros mismos y corremos el riesgo de llevarla hacia prácticamente todas las actividades de nuestra vida cotidiana.

El temor a perder nuestra insignificante seguridad ficticia es tan profundo que nos ciega y nos paraliza. Nos estamos dejando convencer que prácticamente cualquiera nos puede arrebatar lo que consideramos como nuestro y no dudamos en tomar acción o bien en justificar y aplaudir a quien la tome para defendernos. Sin embargo, sería ingenuo pensar que podemos forjar una sociedad a partir de la desconfianza y tampoco podríamos construir un futuro sustentable basado en la hipocresía ni erguir nuestras ciudades rodeadas de muros, guardias y cercos de alambre. La sociedad se desmorona a cachos y si acaso, nuestra pazguata actitud solo nos ayuda a apuntalar lo que nos queda disfrazando nuestra suspicacia con un poco de respeto.

Todos estamos siendo expuestos a la psicosis zombi, sin embargo y por fortuna, no todos están siendo contagiados. Hay todavía muchos allá afuera que soportan el embate de esta pandemia y que deciden día a día no dar marcha atrás y enfrentarla a través de un nivel de conciencia y entendimiento más elevados.  Aunque implica un esfuerzo, estos Zahantis “los despiertos” se sacuden la indiferencia y la inopia y participan con su grano de arena analizando, observando, cuestionando y entendiendo, logrando así evitar el contagio y con su reflexión ayudan a esparcir la vacuna y forjar un cambio positivo en la sociedad. ¡Bien por ellos! Efectivamente, no podemos simplemente sentarnos a ver como se cae todo a nuestro alrededor y conformarnos con que nos señalen a los supuestos culpables en la TV o en discursos de pacotilla, mientras esperamos cómodamente a que alguien más haga algo al respecto sin ni siquiera tomarnos la molestia de entender el verdadero sentido de los escenarios y sus implicaciones. La recuperación de la sociedad entera depende de la suma de las voluntades individuales que estén libres de la psicosis zombi. El cambio solo comienza cuando alguien decide iniciarlo o apoyarlo.

¡Ojala que el buscar la cura para la psicosis zombi e iniciar el cambio positivo que la sociedad necesita forme parte de la lista personal de propósitos de cada uno de nosotros en este año nuevo que comienza!

¡Feliz 2016!

fotografía cortesía de http://www.sxc.hu

 

 

Publicado el diciembre 25, 2015 en Reflexiones y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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