Archivo del sitio

Acoso Escolar (bullying): la juventud, reflejo fiel de la sociedad


La violencia es miedo de las ideas de los demás y poca fe en las propias.

Antonio Fraguas

A pocas semanas del regreso a  clases, quiero exponer un tema que si bien no es nuevo, resulta de interés para muchas familias.

Cada día, con más frecuencia las escuelas son testigos silenciosos de las injusticias y actos reprochables de acoso que se suscitan entre sus muros. Los largos brazos del “bullying” alcanzan cada vez a más jóvenes inocentes sin hacer distinción alguna. Este acto tan primitivo, se ha “democratizado” e indiscriminadamente se extiende hasta cualquier rincón de la sociedad juvenil. Por si fuera poco, las redes sociales, pensadas y diseñadas con otro propósito, ahora también sirven para esparcir la epidemia. Existen inclusive ejemplos, que resultaría inútil describirlos, en donde algunos muchachos son orillados a cometer suicidio.

Por fortuna, la sociedad no es ignorante del problema ni tampoco se ha mostrado pasiva frente a el. Desequilibrios o disfuncionalidad, baja autoestima, convivencia pobre, escasos vínculos afectivos e inclusive violencia en el núcleo familiar son algunas de las causas que motivan las agresiones. Aunado a esto, la posible falta de preparación, inconsistencia y hasta pasividad por parte de algunos profesores puede coadyuvar a que el ambiente de acoso florezca en las aulas.

Sabemos que es imposible mantener a los agresores lejos del ambiente escolar. Por otro lado, un programa de prevención que sume esfuerzos de padres de familia, instituciones y de maestros, si bien deseable, sería insuficiente en si mismo para extirpar la agresión de las escuelas. Debemos de reconocer que tristemente la verdadera malicia del acoso cobra fuerza y sentido a través del apoyo, complicidad y aceptación que recibe de los espectadores. Es ahí en dónde debemos redoblar esfuerzos.

¿Por qué es que un hecho injusto, alevoso, negativo e ignorante se torna mágicamente en una situación aceptada e inclusive aplaudida y apoyada por los demás?

¿Qué lleva a un grupo de jóvenes que gozan de buena autoestima, respeto y amor en el vínculo familiar a prestarse para actos de violencia?

En otras palabras, ¿qué convierte súbitamente a un ser pensante en uno descerebrado?

Este es el verdadero trasfondo del bullying. Es innegable (e igualmente triste e importante) que la agresión tiene su origen en la mala actitud de uno o unos cuantos individuos. Sin embargo, la auténtica destrucción nace a raíz del apoyo o indiferencia que le otorgan de manera casi incondicional una comunidad de espectadores aparentemente inofensiva. Estamos lejos y casi maniatados para poder arreglar el origen de la agresión. No podemos llegar a pensar que de repente el desinterés o irresponsabilidad que algunos padres tienen con sus hijos vaya a desaparecer. Tampoco podemos tener ojos en cada baño, pasillo o patio escolar. Sin embargo, sí podemos duplicar nuestros esfuerzos en detener la diseminación del virus.

¿Qué lleva a una persona normal a tolerar algo que en el fondo considera como injusto e inaceptable?

En realidad resulta difícil entender que alguien esté dispuesto a aceptar algo en contra de si mismo. Sin embargo, esta situación puede cambiar si el individuo recibe presión desde el ambiente. La mayoría de nosotros, lo queramos reconocer o no,  somos influenciados y movidos por nuestros temores inconscientes. En este caso, el miedo y no otros elementos conductuales, es el verdadero detonador subyacente  en el acoso. Queramos aceptarlo o no, nuestros jóvenes habitan en una sociedad dominada por la psicología del temor. Los chicos y las chicas simplemente sienten pavor de ser señalados como diferentes, están petrificados ante la simple posibilidad de ser rechazados. Infelizmente, este sentimiento tan limitante acompañará a la mayoría de los jóvenes hacia la edad adulta.

El miedo a la crítica atenaza y torna dócil a la juventud. El temor transforma a una criatura con capacidad de libre pensamiento en una manipulable que prefiere esperar a que le digan qué hacer y cómo hacerlo. El miedo al rechazo hace que un estudiante íntegro y de principios sólidos, súbitamente apoye la injusticia, el maltrato y la violencia. Nuestros muchachos sienten miedo de poder ser señalados por alguien y entonces prefieren apoyar, que reprochar.

Desafortunadamente, nos guste o no admitirlo, nuestros jóvenes son el espejo de una sociedad miedosa y sumisa que tolera la discriminación, que apoya la corrupción, que acepta la injusticia, que atiza el crimen con su indiferencia y que ha adoptando a la violencia como un hecho de la vida cotidiana. Todo esto simplemente porque tiene miedo de dejar su zona de confort, teme perder lo que tiene o siente miedo a ser criticado.

Por otro lado, además del factor del miedo, nuestros muchachos son víctimas también de la falta de coherencia de la sociedad en la que viven. El bullying se nos hace injusto, pero discriminar a campesinos, indígenas o a cualquiera que parece diferente nos resulta aceptable. El acoso al que son expuestos nuestros hijos en la escuela nos provoca asombro, pero el acoso o agresión que vemos en el trabajo o en la comunidad no lo hace. La educación que reciben nuestros hijos en la escuela nos preocupa, pero la responsabilidad de su formación ética y moral en el hogar nos incomoda. Es tal la incoherencia en la que vivimos, que algunas campañas publicitarias de compañías irresponsables usan al bullying como herramienta de venta, y hasta las consideramos divertidas.

Nos guste admitirlo o no, nuestros jóvenes son el reflejo fiel de una sociedad permisiva, indiferente e injusta. Pero sobre todo: miedosa y sumisa.

Si queremos que acabe el bullying, el mobbing y todas las otras formas de acoso, discriminación o marginación posibles en las escuelas y la sociedad en general, tenemos que empezar por provocar un nivel de entendimiento más profundo en nosotros mismos (padres e hijos). Debemos de dejar de buscar modelos en las telenovelas y empezar a buscarlos en nuestro interior. Debemos de una vez por todas hacerle caso a la intuición y empezar a aceptarnos a nosotros mismos tal y cómo somos. Necesitamos entender que la felicidad misma reside en nosotros y no en pretender ser alguien más o en tener lo que los demás tienen.

Dejemos atrás los miedos y complejos y aprendamos a aceptarnos a nosotros mismos por lo que somos y no por lo que tenemos. Dejemos de perseguir sueños ajenos y aferrémonos a los propios. Olvidémonos de parecernos a alguien más y empecemos a parecernos a quien verdaderamente somos. Dejemos de buscar la aprobación de los demás, no la necesitamos. Permitamos que este sentimiento de auto-aceptación encienda en nosotros la chispa de la tolerancia hacia los demás y que con ella nazca un sentimiento de respeto y armonía.

Tomemos todos los días la decisión responsable e inteligente de extender nuestra mano hacia la víctima. Evitemos a toda costa caer en la absurda y estúpida tentación de apoyar al agresor. Si bien no podemos extirparlos de la sociedad, si podemos decidir no seguirles el juego. Tomemos la decisión de olvidar nuestro miedo y encarar la vida con la determinación de vivir de la manera como nuestro corazón nos dicta. Dejemos atrás la actitud pazguata, vulnerable e indiferente.

Reconozcamos que el miedo habita solamente en nuestras mentes. El temor es el aliado del agresor quien a su vez esconde sus propios miedos detrás de sus acciones. El miedo nos atenaza, somete, divide y margina.

No tenemos que pretender convertirnos en paladines de la justicia y defensores de las causas nobles. Simplemente, tenemos que decidir ser alguien a quien le gusta pensar por si mismo, que se acepta tal y como es,  y que día con día, con una actitud justa y positiva toma decisiones responsables, honestas y de respeto hacia los demás y hacia el medio que le rodea.

La vida nos da a todos otra oportunidad. Se llama: mañana. Aprovéchala.

¿Eliges vivir la vida que tú quieres o prefieres intentar vivir la vida que los demás creen que debes vivir? ¿Quieres ser tú o te gusta ser el “títere” que alguien más quiere que seas?

Tomar la decisión depende exclusivamente de ti.

Fotografía cortesía de Stock.xchng  http://www.sxc.hu

Reconéctate con tu yo superior (tercera parte)


Los 10 hábitos de la Gente Altamente Atractiva aplicados para reconectarte con tu “yo superior.”

La creencia no es el principio, sino el fin de todo conocimiento.

Johann W. Goethe

Hábito 3: Revisa tu patrón de creencias conflictivas o incongruentes

Desde que somos niños se nos inculcan muchas conductas e ideas. Se nos enseña acerca de lo que está bien y de lo que está mal, acerca de lo que es moral e inmoral e inclusive se nos enseña qué tipo de actitudes y comportamientos debemos de mostrar ante ciertas situaciones. Este aprendizaje nos acompaña de manera inconsciente durante toda la vida. Esta programación mental estará allí para “regresarnos a la caja” y mantenernos atrapados dentro de los límites que nosotros mismos nos hayamos impuesto.

En lo que se refiere a la espiritualidad y nuestra relación con el Creador, no es la excepción. Desde que nacemos, los seres humanos somos educados en <<La palabra>> de Dios. Ya sea si crecimos católicos, protestantes, judíos, musulmanes, o de cualquier otra religión recibimos y aprendemos de nuestras familias y de la casa religiosa correspondiente, la verdad sobre Dios y sus misterios. Cada doctrina tiene sus fundamentos, sus rituales y sus tradiciones. Sin embargo, aunque a primera vista pareciera que existen diferencias entre cada una de ellas, en el fondo se tratan de modelos de pensamiento similares.

La palabra religión, proviene del latín “religare” que significa re-conectar e implicaría algo así como el medio por el cual establecemos una reconexión con el origen o con la fuente. En otras palabras, el objetivo de la religión es indicarnos y definirnos cuál es nuestra relación con Dios.

Independientemente de cual sea nuestro caso, invariablemente las doctrinas religiosas nos enseñan una serie de proposiciones que se ostentan como ciertas e innegables y se nos solicita que las adoptemos. En otras palabras, debemos de creer en un principio o idea, que no admite réplica y cuya veracidad no está sujeta a prueba. En el fondo, esta doctrina no tendría nada de correcto ni tampoco de incorrecto, es simplemente una idea o propuesta como cualquier otra. El problema nace en nosotros mismos al momento de imponernos paradigmas que nos son imposibles de debatir. Es decir, aceptamos un esquema mental que también nos solicita pasividad racional e intelectual. En el caso de la religión y de nuestra relación con Dios, se nos enseña a adoptar una postura única, cerrada, petrificada, invariable e imposible de cuestionar.

Debemos de reflexionar y de estar atentos para reconocer que ciertas posturas nos encierran en nosotros mismos y nos evitan que abramos la mente y la puerta a aceptar otros puntos de vista. Una postura rígida nos limita para poder desarrollar una concepción más elevada del mundo y tener un pensamiento más libre.

Los comentarios y sugerencias de las páginas 36, 37, 38 y 39 del libro “Los 10 Hábitos de la Gente Altamente Atractiva” te pueden servir de guía para reconocer y es su caso erradicar aquellas creencias que limitan tu potencial.

Creer en algo es válido y muy respetable. Sin embargo, hay que estar atento cuando estas creencias limiten nuestra capacidad natural de reconocer y de reconectarnos con nuestro ser superior. Estar atrapado en la rigidez de una ideología, puede cerrarte la puerta a la oportunidad de encontrar niveles de consciencia más elevados y alejarte del camino que te lleva a entenderte mejor a ti mismo y a tu verdadera relación con Dios. Ahora bien, cuándo tenemos la expectativa de que podemos establecer una reconexión con nuestro Ser Superior, entonces esta creencia actuará a favor nuestro y nos dará fuerza para que la comunicación se establezca y mejore día con día.

16 de Septiembre de 2012 – ¿202 años de independencia o de negligencia?


“Sin importar el tamaño de la ciudad o pueblo en donde nacen los hombres o mujeres, ellos son finalmente del tamaño de su obra, del tamaño de su voluntad de engrandecer y enriquecer a sus hermanos”

Ignacio Allende

Pareciera difícil de creer que a más de 200 años de vivir en una nación soberana, la sociedad parece no estar a la altura de lo que esto debiera implicar. Al día de hoy, solo tenemos fuerza para expresar un precario patriotismo a través de celebraciones vacías de nacionalismo, pero rebosantes de matracas, banderines, tequila y abrazos fraternales. Basta con solo mirar a nuestro derredor para darnos cuenta que México se nos está yendo de entre los dedos.

Miles de hogares rotos, la triste pobreza e injusticia que prevalece en cualquier rincón del país y un sinnúmero de otras condiciones que atentan contra la supervivencia misma de la sociedad, son lastimosos testigos de esta situación. Hoy más que nunca, tenemos como mexicanos el desafío de aprender a levantarnos y a buscar acciones que corrijan el rumbo y nos lleven a dónde verdaderamente pertenece una nación soberana e independiente.

Ya es tiempo de que el continuo sufrir social se transforme en sabiduría. Ya es hora de aprender de nuestros errores y dejar de celebrar a pesar de que estos se repitan. Si no provocamos como mexicanos éste entendimiento, el dolor y amargura al que históricamente hemos sometido a millones de connacionales habrá sido en vano.  Vivimos en un momento que reta a nuestra capacidad como personas y nos empuja hasta el límite de lo que humanamente podemos considerar como aceptable. Ya no nos podemos seguir haciendo de “la vista gorda” ante la presencia de la guerra, el asesinato, políticos imbéciles, impugnaciones deshonestas, corrupción, riñas de poder, pasmosa indiferencia y sobretodo, un creciente odio que quiere encontrar su origen en lo que nos hace diferentes.

Poco nos falta (si es que no hemos llegado ya) para matarnos entre hermanos por tener opiniones políticas o religiosas distintas. Al día de hoy y por increíble que parezca, líderes irresponsables usan la discordia como arma política para hacer crecer su popularidad, en lugar de para invitar al diálogo y a la cordura.

En momentos cómo estos, ¿cómo es posible sentirse orgulloso de ser mexicano? Qué sería ser independiente sino haberse ganado el derecho y responsabilidad de tomar decisiones propias que no atenten en contra de los derechos ajenos. Ser soberano implica tener el compromiso con nosotros mismos y con quienes nos rodean para crear un México más justo y más próspero para nuestros hijos y las demás generaciones venideras.

Nos guste o no, la vida es un espejo que refleja lo que nosotros mismos somos por dentro. El México que vemos, es un cruento reflejo de lo que cada mexicano es en su interior. Por lo tanto, si en verdad no nos gusta lo que vemos <<allá afuera>> más nos vale empezar a modificar nuestra actitud y nuestra manera de pensar y actuar como ciudadanos.

La clave para poder experimentar un México mejor para todos es empezar a vivir condiciones de bienestar, justicia, paz y felicidad dentro de cada uno de nosotros mismos. Es quizá parecido al sentimiento que experimentamos los días dieciséis de septiembre. Sin embargo, en lugar de dejar que fluya de manera efímera como consecuencia de un frenesí colectivo, debemos dejar que nos inunde y colme nuestro espíritu de la energía que significa ser mexicano.

Permitamos que éste sentimiento provoque un cambio profundo y permanente en cada uno de nosotros. Honremos a partir de esta noche, la memoria de aquellos mexicanos que colocaron los valores de justicia y libertad por encima de sus propias existencias. Estos verdaderos héroes, nos legaron un México independiente que puede hoy darse el lujo de escribir su propia historia como nación. Es hora de cambiar el rumbo y evitar que el siguiente capítulo describa cómo nos fuimos por el escusado.

Basta de buscar allá afuera al culpable de tus desgracias o al responsable de tu bienestar futuro. Si en verdad hay uno, con seguridad lo vas a encontrar frente a ti la próxima vez que te mires al espejo.

El cambio que queremos para México empieza dentro de cada uno de nosotros.

¿Qué puedes hacer tú para ya no lastimarlo más? ¿Qué puedes hacer tú para ayudar a sanarlo?

¿Quizá dejar de comprar pirata o robado? ¿Quizá adquirir más productos lícitos de manufactura o procedencia nacional? ¿Quizá ser mejor estudiante? ¿Quizá ser más crítico y dejar que palabrerías babosas de malos mexicanos te embelesen para que sigas apoyando sus absurdas carreras políticas? ¿No prestarte para actos de corrupción? ¿Ser quizá un mejor hijo? ¿Un mejor padre? ¿Ser mejor patrón? ¿Ser mejor empleado? ¿Ser más honesto? ¿Más responsable? ¿Con qué puedes ayudar hoy a México?

¿Qué quieres estar realmente celebrando el próximo 16 de Septiembre?

Fotografía cortesía de Stock.Xchng  www.sxc.hu

Reconéctate con tu yo superior (segunda parte)


Los 10 hábitos de la Gente Altamente Atractiva aplicados para reconectarte con tu “yo superior.”

Si el espíritu es un atributo divino, una existencia conforme al espíritu será verdaderamente divina.

Sigmund Freud

Hábito 2: Libera tu mente de emociones y pensamientos limitantes

La mayoría de nosotros tenemos de manera inconsciente una serie de paradigmas que literalmente nos llevan a ser lo que creemos que somos y a tener lo que creemos que merecemos. Date cuenta que eres tú quien decide esas convicciones y que nadie te obliga a mantenerlas o a aceptarlas. Los pensamientos limitantes, que pueden tomar forma de duda o miedo, te alejan de poder elevar tu nivel de conciencia y de establecer una conexión en armonía con tu yo interior. Estos pensamientos te restringen para poder experimentar al máximo la vida y te contribuyen a sentir agobio y preocupación por vivir. Si tu mente te dice “eso es imposible” o “eso es difícil,” entonces inevitablemente estarás atrayendo a tu realidad, situaciones de imposibilidad o dificultad que no harán más que confirmarte tus propias convicciones.

Recuerda la analogía que se establece entre el proceso creativo y la metamorfosis de la mariposa en la página 30 del libro “Los 10 hábitos de la Gente Altamente Atractiva.” Cada uno de nosotros puede elegir pensar como oruga y mantener los mismos esquemas mentales que te ratifican día a día la misma realidad, o pensar como mariposa y enfocar la mente hacia ideales más elevados.

Tu “yo superior” no está alejado, no está dormido ni tampoco se encuentra separado de ti. Vive en armonía y unidad contigo y te está continuamente hablando y guiando. Tu “ser superior” no conoce límites ni dificultades. Estará siempre ahí para ti y está en ti hacer o no posible esta reconexión. Tus pensamientos y paradigmas pueden aproximarte o alejarte en este proceso. Identifica, reconoce y libérate de aquellos pensamientos que te impidan acercarte y escuchar a tu guía interior.

Foto cortesía de stock.schng

Reconéctate con tu Ser Superior (primera parte)


Los 10 hábitos de la Gente Altamente Atractiva aplicados para reconectarte con tu “Ser Superior.”

Podremos alzarnos sobre nuestra ignorancia,
podremos descubrirnos como criaturas de perfección…

Juan Salvador Gaviota

Habito 1: Conócete a ti Mismo

Indiscutiblemente el primer paso para establecer la reconexión con tu guía interna, consiste en que tengas plena conciencia y conocimiento de quién eres tú y que reconozcas que ésta expresión espiritual reside en tu interior. Cada persona sobre la tierra cuenta dentro de su cuerpo físico con dicha expresión. La puedes llamar alma, espíritu o de cualquier otra forma. Esta parte de tu ser está ligada en armonía de manera natural con el universo y con todo lo que existe, incluyéndote a ti.

Este aspecto de nosotros mismos, nuestro “Ser Interior,” si se lo permitimos puede llegar a jugar un rol importante y decisivo en nuestra vida. El “Ser Interior” y tú no están en realidad separados el uno del otro, porque ambos constituyen dos vertientes de la misma fuente. Para descubrirlo, simplemente tienes que aprender a atenuar tu mente lógica y racional para poder sincronizarte con tu guía interior. Si eres como la mayoría de la gente, entonces tienes esa pequeña “vocecilla” dentro de tu cabeza que no se está quieta y te está hablando constantemente. Para poder reconectarte con tu yo interior, debes de aprender a “callar” a esta voz y simplemente permitir que tu fuente entre en sincronía con tus pensamientos.

Para lograr la conexión, debes de aprender a aquietar la mente y así evitar que la ansiedad y las preocupaciones estorben el proceso. El ejercicio de las páginas 17 y 18 del libro “Los 10 Hábitos de la Gente Altamente Atractiva” te puede ayudar en esta tarea. Cómo en todo, la práctica te ayudará a dominar la técnica.

Tu sistema de  “guía personal” te será de gran ayuda para definir el camino y las acciones que debes de emprender para engancharte con tu propósito verdadero. Nuestra mente, a veces racional en exceso, suele guiarse por lo que le parece más lógico. Regularmente cómo parte de este proceso, tendemos a escuchar y hasta validar nuestras propias creencias y deseos con las opiniones del resto de la gente. Sin embargo, debes de entender que tu “guía interior” es suficiente y mucho más importante que la opinión o la dirección de los demás.

Cuando estableces una conexión efectiva y en armonía con tu guía interior, el universo manifestará para ti las experiencias y oportunidades que te llevarán hacia dónde realmente perteneces y a dónde tu verdadero yo quiere ir. Tus emociones, en todo momento te servirán de guía en el camino. Recuerda que si experimentas emociones positivas como alegría, júbilo o esperanza, significa que estás tomando las acciones y camino correctos. Si por el contrario, sientes miedo, angustia, depresión o dolor, entonces es hora de modificar el rumbo (revisa la página 77 del libro “Los 10 Hábitos”). Por ejemplo, si al despertar por las mañanas experimentas hastío o depresión por tener que realizar tus actividades cotidianas, significa que estas no te resultan verdaderamente satisfactorias y que necesitas un cambio de rumbo. Tu guía interior te lo indica de forma inequívoca a través de las emociones que experimentas.

Conócete a ti mismo y eleva el nivel de tu consciencia. Acepta a tu “yo interior,” invítalo a tu vida y aprende a vivir en armonía con él. La práctica diaria de la meditación te será de gran ayuda en este proceso.

A %d blogueros les gusta esto: