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La Decisión es sólo Tuya


heroe anonimoLa capacidad de libre albedrío y elección con la que todos contamos es probablemente la herramienta más poderosa e invaluable dentro del proceso de manifestación intencional. Durante la vida, de manera constante te vas enfrentando a un proceso de elección y eres tú quien determina mediante tus decisiones, el camino a seguir.

Mediante la elección de hacer o dejar de hacer algo, pensar de cierta manera o hacerlo de otra, o bien comportarte o dejarte de comportar de cierta forma, te estas provocando en consecuencia una realidad completamente  diferente en el futuro. Por lo tanto, el poder de la elección cuando es accionado con intención, se convierte en una invaluable herramienta para construir una vida de diseño intencional. Sin embargo, cuando no somos conscientes de nuestras decisiones y elecciones y vamos dejando que la vida simplemente “nos ocurra”, entonces, estamos eligiendo manifestar para nosotros una vida inconsciente.

Algunas veces ciertos pensamientos, sentimientos, hábitos y actitudes son percibidas como algo fuera del dominio de nuestra elección, sin embargo, entre más conscientes seamos de que podemos tomar el control de estas decisiones, entonces estaremos equipándonos mejor para poder generar deliberadamente el tipo de pensamientos y actitudes que requerimos para provocar el cambio que buscamos. La elección correcta solidifica la intención y dirige nuestra voluntad hacia un proceso de manifestación deliberada efectivo.

En ocasiones, cuando hacemos cosas por obligación, por ejemplo, aquellas que quizá se nos pida realizar como padre o como empleado, pueden enmascarar la habilidad que tenemos para elegir, así que deja que tú corazón guíe tus elecciones y permite que tus dones, tus sueños y tu verdadero propósito afloren como consecuencia de éstas.

Cuando te das cuenta de la verdadera fuerza e impacto que residen en tus elecciones, te estarás permitiendo despertar a un nuevo nivel de responsabilidad y libertad. Tú decides qué hacer, puedes despertar mañana y elegir las mismas actitudes y pensamientos y permitir que la vida siga “escogiendo” por ti, o bien, puedes decidir tomar las riendas de tu vida y con ello elegir conscientemente el tipo de pensamientos, emociones y actitudes que quieres tomar.

La elección es sólo tuya.

8500 personas que pueden cambiar al mundo


No hay camino para la paz, la paz es el camino. Mahatma Gandhi

Mucho es lo que se ha dicho y escrito acerca de la energía que rodea a cada uno de nosotros y el impacto que puede tener sobre otros objetos a través de la fuerza de nuestra intensión. Algunas culturas ancestrales ya usaban la canalización de esta energía con objetivos terapéuticos, de relajación o para provocar niveles de consciencia superiores y un mejor entendimiento del universo. El Reiki o el Tai Chi por mencionar algunos, han sido usados durante milenios por las culturas hindú y china respectivamente.

Otros avances científicos más recientes y dignos de celebrarse son las investigaciones de Semyon Kirlian gracias a las cuales ahora nos es posible fotografiar el aura, y por otro lado, también los estudios del Dr. Masaru Emoto los cuales mostraron el impacto que nuestra intensión tiene sobre otros objetos, en este caso, sobre el agua común.

Un estudio igualmente revolucionario se le debe al Dr. David Hawkins quien no sólo ha confirmado la existencia de esta energía, sino que su estudio ha ido más allá para probar que ésta vibra de acuerdo a una escala que se mueve de acuerdo a las emociones que experimentamos. Por ejemplo, las emociones negativas como la culpa, la ira o la apatía vibran en una frecuencia inferior a 150, mientras que las positivas vibran en frecuencias más elevadas y algunas  como el amor, vibran por encima de los 500. Esta misma investigación reveló que dicha energía no sólo afecta al individuo que la experimenta sino que tiene una repercusión de mayor alcance.

Siguiendo esta misma línea de investigación, el Proyecto Internacional de la Paz llevado a cabo en medio oriente descrito por Gregg Braden en “La Ciencia de los Milagros” nos muestra que en 1988 durante el tiempo en que un grupo de voluntarios enfocó su intención a “sentir” un “sentimiento de paz” durante un período específico al que denominaron <<la ventana de oración>> se experimentó en ese mismo lapso de tiempo una reducción hasta el 0% de la actividad terrorista, la tasa de criminalidad bajó y hasta los accidentes automovilísticos disminuyeron. Aunque no se sabe exactamente por qué sucede este fenómeno, sí se ha podido demostrar que hay una correlación muy elevada entre el grupo de gente que <<siente>> el sentimiento de paz y el efecto positivo que se manifiesta a su alrededor. Este impacto es tan preciso que los estadistas fueron capaces de determinar el número mínimo de gente que se necesita para empezar a crear este milagro: la raíz cuadrada del 1% de la población. Es decir, un número muy pequeño de gente puede generar un impacto muy positivo en su comunidad.

De acuerdo con lo anterior, y además considerando que este experimento ha sido llevado con éxito a otras ciudades del mundo como Chicago. Se antoja echar mano de nuestra energía interior para provocar el cambio que todos queremos ver en nuestras comunidades. Imagínate el poder que yace dentro de ti y el impacto tan positivo que puedes generar en tu ciudad simplemente encausando tu energía y emociones de forma intencional hacia un objetivo específico: tu comunidad en paz. De acuerdo con el algoritmo anterior, un país cómo México requiere de tan sólo unas 1,000 personas. El mundo entero necesita de sólo 8,500 personas para provocar este cambio positivo.

¿Cuántos necesita tu comunidad? Te invito a que reflexiones sobre esto y sumes tu energía e intención  a un esfuerzo conjunto que sólo te pide unos minutos al día. Digamos que al levantarte por la mañana y antes de ir a dormir, haces una pausa y por unos minutos te imaginas a tu comunidad en paz. Imagínate que prevalece la justicia, la seguridad, la armonía, la buena voluntad, la empatía, la honradez y la verdad. Siente el sentimiento de vivir en una comunidad que goza de estas características (aunque por el momento no sea así) y deja que tu emoción se una a la de muchos más que lo están sintiendo también. Recuerda que si queremos provocar un cambio “allá afuera”, debemos empezar por inducir un cambio positivo dentro de nosotros mismos y empezar a imaginar el tipo de comunidad que queremos para nosotros y para nuestros hijos.

Entre más nos unamos a este movimiento y entre más seguido experimentemos este sentimiento positivo, entonces mejores y más duraderos resultados obtendremos. No es fundamental que entendamos los porqués que yacen detrás de este fenómeno. Solamente es necesario que abramos la mente y que creamos que ciertas cosas son posibles.

La asertividad en oposición a la agresividad


La asertividad no es lo que haces, es lo que eres. (Cal Le Lun)

¿Cuántos de nosotros sabemos lo que significa ser asertivo y cuántos de nosotros sabemos el significado de ser agresivo?

Resulta interesante y nos invita a la reflexión pensar que la mayoría de la gente puede identificar plenamente el significado de la palabra agresivo, pero sólo unos cuantos pueden entender lo que implica ser asertivo. Parece ser que la sociedad moderna le otorga un valor relevante a la agresividad y nos persuade de considerarla como una actitud importante y deseable dentro de nuestra estructura de paradigmas y a emplearla de forma indiscriminada para abrirnos camino en la consecución de nuestros objetivos.

¡Sé más agresivo! Es una recomendación que probablemente todos hayamos recibido y sin embargo, en pocas ocasiones se nos solicita ser más asertivos.

Esta situación parece cobrar más sentido cuando identificamos que la agresividad ha sido vista y empleada como un mecanismo efectivo de coerción y control que parece ser imprescindible en una sociedad en donde la paciencia y la tolerancia han cedido terreno ante la urgencia y la constante búsqueda de la eficiencia. La agresividad aparenta ser útil en primera instancia, pero su uso y sobretodo su abuso tiende a crear mucha presión y estrés en los ambientes en donde se aplica, ya sea el social, el familiar o el laboral. Las relaciones interpersonales se desgastan y la interacción personal se limita a un juego de “hoy me la haces, pero mañana me la pagas.” La agresividad es entonces una actitud que convoca a la ira, a la desconfianza y al miedo. Mediante el uso de la agresividad no hacemos más que atraer a nuestra realidad más situaciones con esta misma naturaleza. Estos eventos tenderán a hundirnos en un ciclo interminable de fracasos en nuestras relaciones interpersonales y terminarán por aislarnos y por victimarnos. En otras palabras, la agresividad es un sentimiento negativo que por la ley de atracción atraerá hacia nuestra realidad más eventos y situaciones con la misma señal de nuestra emisión.

¿Ahora bien, qué implica ser asertivo?

Ser asertivo es lo contrario a ser agresivo. Significa que seamos tolerantes y empáticos ante los derechos, las ideas y los sentimientos de las demás personas. La asertividad requiere de honestidad, confianza, buena comunicación y respeto. Aprender a ser más asertivo aumentará tus posibilidades de entablar relaciones interpersonales más positivas y efectivas que derivarán en mejores probabilidades de alcanzar eficazmente tus objetivos mientras todo se desenvuelve en un ambiente cordial, constructivo y mucho más satisfactorio. La asertividad es una actitud positiva que atraerá hacia tu realidad más situaciones cargadas con esta misma polaridad. Ser asertivo te demandará tener confianza en ti mismo y de desarrollar buenas habilidades de comunicación.

Aprende a escuchar, sé honesto, cree en ti mismo, mantén tu mente abierta y prepárate para deshacerte de algunas ideas que quizá consideras obstinadamente importantes sin que por ello realmente lo sean.

¿Papi o Padre Nuestro?


Abbá Deb bashmaia. jit cuaddás semác. Teté malcutác…

Jesús (inicio de la oración “Padre Nuestro” en Armeo original)

“Abbá” es la palabra en arameo original con la que Jesús se refiere al Padre y con la que comienza la oración que conocemos como “Padrenuestro” (Mateo [6:9-13] y Lucas [11:1-4]).

El arameo era una lengua comúnmente usada en ciudades cómo Nazaret y es muy posible que Jesús la usara cotidianamente e inclusive se dirigiera a algunas audiencias con este idioma. Al día de hoy, aunque con tendencia a desaparecer,  todavía el arameo es hablado en algunas pequeñas regiones de Oriente Medio cerca de Siria e Irak.

Abbá era la palabra que usaban los niños de aquella época para referirse de una manera cariñosa a su papá. Esto significa que Jesús llamaba a su Padre usando una palabra que es algo más parecido a “Papi” que a “Padre.” Abbá, denota entonces una relación padre-hijo que reposa en la proximidad, la confianza, el respeto y el cariño. El Padre no es alguien distante y sin embargo, cuando usamos una palabra solemne como “Padre,” creamos inconscientemente una línea, que aunque sutil, nos separa de él.

Refirámonos entonces al Padre con la familiaridad, confianza y cariño con la que un hijo se refiere a su Papá. Esta actitud de ninguna manera puede ser confundida o definida como irrespetuosa o grosera ya que es usada con amor y con cariño, y no con maldad o falta de respeto.  Cuando analizamos el significado de la palabra aramea de la oración original de Jesús, es inevitable que nos sintamos tocados en un nivel muy profundo y nos invite a reflexionar sobre nuestra verdadera relación con Dios. Todos somos una extensión de él y recibimos todo el amor y cariño que siente un Padre por su hijo. La abundancia y la plenitud son tu legado y él las quiere para ti de la misma manera que cualquier padre quiere lo mejor para sus hijos.

Es mucha la información y discusión que se ha escrito y generado en torno al significado de la palabra “Abba” incluida en los textos bíblicos. El idioma original de estos escritos fue el griego y es importante notar que la palabra “Αββα” fue transcrita, y conservada en ellos. Sin embargo, se ha inferido que el significado de esta palabra es Padre porque el vocablo siempre fue acompañado de la expresión griega “pathr” lo que para algunos manifiesta la conciencia que Jesús tenía acerca de su relación con el Padre. No obstante, la palabra “abbá” aparece en tres ocasiones en los Evangelios canónicos cuando Jesús se dirige a su Padre y todavía hasta nuestros días, esta palabra es usada con el mismo significado original e inclusive en el hebreo moderno, esta palabra se utiliza regularmente y se traduce como “papi.”

Tus emociones: tu guía


No dejéis que el ruido de las opiniones de los demás ahogue vuestra propia voz interior. Y lo más importante, tened el coraje de seguir a vuestro corazón y vuestra intuición. Steve Jobs

Mantente alerta a lo que tu corazón tiene que decirte. Éste, aunque a veces de manera sutil, te indica en todo momento si tus acciones o decisiones te acercan a tu verdadero propósito o si te están alejando de el. Si tus actos y elecciones manifiestan para ti eventos o situaciones en donde experimentas alegría, júbilo, satisfacción, felicidad o algún otro sentimiento positivo o placentero significa que vas por un buen camino. Si por el contario, los sentimientos que experimentas son de frustración, aburrimiento, apatía, temor o cualquier otro de índole negativa, significa que tienes que corregir el rumbo.

Cuando haces a un lado a tu instinto y te enfocas exclusivamente en lo que tu mente lógica te presenta, puedes resultar engañado fácilmente ya que ésta resulta muy efectiva para encontrar diferentes razones que te parecerán sensatas y convincentes para orillarte a aceptar cualquier situación, aunque esta te resulte frustrante y contradictoria a lo que te dicta el corazón. Es por eso que muchas veces elegimos hacer aquello que creemos que debemos de hacer por encima de hacer aquello que nos gustaría y que nos llenaría de satisfacción.

¿Disfrutas las actividades que realizas cada día?

Si tu respuesta es no, significa que necesitas un cambio en tu vida. Cuando persigues tus sueños entonces le das un propósito a tu vida y atraes hacia ti todo lo que te mereces. Aún y cuando esto te asuste un poco, a menos que puedas deshacerte de ese temor, te estarás negando la oportunidad de manifestar para ti las condiciones propicias para perseguir objetivos más valiosos. Encuentra un propósito en tu vida y asegúrate de que tus acciones te encaminen a la consecución de éste. Todos tenemos mucho para ofrecer al mundo de forma única y no importa si esta contribución es grande o es simple. Tu mejor aportación radica en que seas tú mismo y en que busques hacer algo que te apasione, que te haga sentir feliz y orgulloso de ti mismo. Si todavía no encuentras tu verdadero propósito, sigue buscando y hazle caso a tu corazón, el sabrá cuando lo hayas encontrado. Ten fe en ti mismo y recuerda que la verdadera fe no conoce el fracaso y es la energía que le da vitalidad al poder creativo. Cuando te desprendes de aquellas ideas y necesidades que consideras obstinadamente importantes y a las que estás enganchado casi de manera crónica, entonces estarás conscientemente derribando los límites que tú mismo te has impuesto y como consecuencia estarás abriendo tu mente a nuevas posibilidades.

Tu exterior es un reflejo de tu interior


No vayas fuera, vuelve a ti mismo. En el hombre interior habita la verdad.

San Agustín

Sin importar qué es lo que esté aconteciendo en tu vida en este momento, es importante que te des cuenta de que lo que sucede en tu exterior, es un reflejo de lo que pasa en tu interior. Todo lo que hay en tu interior se materializa sin excepción en tu exterior porque ambos no son dos cosas distintas, sino dos vertientes de la misma cosa.

Este nuevo paradigma tiene una implicación trascendental en tu vida. Si deseas modificar tu entorno, debes de empezar por cambiarte a ti mismo. La mayoría de las veces solemos creer que nosotros reflejamos nuestro entorno. Es decir, si nos suceden cosas o eventos agradables entonces nos sentimos bien, y si por el contrario, nos suceden cosas o eventos negativos entonces nos sentimos mal y generamos pensamientos y emociones con esa misma polaridad. Sin embargo, esto no funciona así y en la medida en que reconozcas y entiendas esto, en esa misma medida tendrás la capacidad de modificar conscientemente tus pensamientos para dirigirlos intencionalmente a accionar cambios positivos en tu vida.

Si quieres lograr este cambio, tienes que modificar algunos patrones en tu interior. En otras palabras, no puedes esperar resultados diferentes si te mantienes pensando y actuando de la misma manera. La confusión y contradicción de las circunstancias y sucesos que quizá te rodean, no son otra cosa más que la respuesta a la confusión y contradicción que reside en tu mente.

Hacia donde mires, ahí estás. Tus relaciones, reflejan el tipo de persona que eres por dentro. Tu salud y tu situación económica, por mencionar algunas, son un reflejo fiel de la forma en la que piensas y en como te ves a ti mismo. Por simple ley de atracción, manifiestas los que piensas y sientes, ya sea que lo hagas de manera consciente o de forma inconsciente. La persona que siente miedo, angustia o ira, inevitablemente estará manifestando para si, situaciones en donde experimentar miedo, angustia o ira.

Aunque a veces nos pudiera resultar lógico y hasta sensato culpar a algo o a alguien más acerca de nuestra situación actual, esto lejos de arreglar las cosas sólo perpetuará nuestra situación. Por ley de atracción, nuestras emociones de frustración, culpa, reclamo o ira atraerán para nosotros más eventos en los cuales podamos experimentar más frustración, culpa, reclamo o ira. En la medida en que seamos capaces de entender lo que acontece en nuestro interior y cambiar conscientemente nuestro enfoque, en esa misma medida se modificará lo que sucede en nuestro entorno.

La buena noticia detrás de todo esto es que el poder para cambiar tu entorno está en tus manos, mejor dicho en tus pensamientos. Abre tu mente y comienza hoy por modificar conscientemente tus actitudes y pensamientos y empieza intencionalmente a cambiar para bien lo que sea que está aconteciendo en tu vida.

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